800 Aniversario de la fundación de la Encomienda de Montalbán

Descubriendo las entrañas del Castillo de Montalbán en la localidad de San Martín de Montalbán, Toledo. Un artículo corporativo en conmemoración de la Encomienda Templaria de Montalbán en su 800 Aniversario (1221 – 2021) – madrugada del 4 de junio de 1221

De basamento almorávide y traza templaria, la fortaleza que gira en torno del río Torcón, es un claro ejemplo de conservación a lo largo de los siglos, pues en sus muros no existen indicios ni evidencias de haber sido atacado. Un conjunto monumental de carácter defensivo, que a día de hoy muestra al viajero muestras de su carácter infranqueable, con numerosas saeteras y aspilleras. Nos adentramos en el Castillo de Montalbán

La localidad de San Martín de Montalbán en la provincia de Toledo se muestra impasible en el tiempo con reflejos de la historia que invitan a su estudio e investigación. Una antigua alcazaba musulmana que los templarios reconstruyeron en el siglo XIII, en tiempos del reinado de Alfonso VII. De hecho se aprecia; en su interior, en el gran patio de armas hay restos de un antiguo alcázar almohade y dos cisternas subterráneas. Declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento con fecha del 4 de junio de 1931, el castillo de Montalbán está franqueado por una escarpada cárcava hacia el río Torcón; al otro lado un foso que impide la atacante. Antiguamente, la fortaleza estuvo vinculada por jurisdicción en las tierras de La Puebla de Montalbán; ahora forma parte del término de San Martín de Montalbán. Es Alfonso el Emperador, quien dona a los templarios la fortaleza de Montalbán.

Gobernado en el lado sur por una barbacana almenada cubierta de saeteras en su parte inferior, y como bandera la torre del homenaje. Propio de construcción templaria, presenta dos torres albarranas de planta pentagonal con arcos cuyo acabado se configuran con forma apuntada.

Entre 1216 y 1221 la fortaleza es propiedad de la Orden de Monfrac, pero tras la estrategia de los Templarios… es la Orden del Temple la nueva propietaria.

En sus orígenes, tal como muestran los hallazgos de una antigua alcazaba musulmán anterior datada no más allá del siglo VII, en la que un noble visigodo reemplazará a sus habitantes almohades y establecerá su señorial residencia; posiblemente el establecimiento de un personaje visigodo en el castillo podría ser la evidencia histórica que muestre la realidad de una posible remodelación del castillo así como la de acometer las obras que vinculan la existencia de un pasadizo entre la fortaleza y la ermita de Santa María de Melque…

Cuenta la leyenda de su vinculación con la cercana ermita visigoda de Santa María de Melque, pues un túnel subterráneo las úne. Lenguas ancestrales comentaban de un arco de medio punto en la bodega del castillo, que abre su camino bajo las frondosas tierras hacia Melque; antiguos pastores comentaban su unión a través de un pasadizo que nacía de la torre del homenaje como vinculación directa entre la zona de aposentos hacia el oratorio. Lo cierto es que… Pese a la imponente magnitud del Castillo de Montalbán, la no existencia de lugar de culto en el interior de la propia fortaleza, la ermita del Santísimo Cristo de Valdelpozo en la localidad cercana de San Martín de Pusa es evidencia histórica del paso de los Caballeros de la Orden del Temple; tras el abandono del Castillo de Santisteban – probablemente en advocación a San Esteban -, los templarios se acomodan y fijan su residencia en el Castillo de Montalbán en el siglo XIII, ya que tiempo antes habían dejado a su suerte la fortaleza de Villalba – ahora en tierras de la localidad de Cebolla -. La bula papal de Alejandro III bajo rúbrica del 16 de abril 1148 en la localidad francesa de Reims, establece delimitar a Santa María de Melque dentro de la Archidiócesis de Toledo tras la reconquista, y Santa María de Melque pertenecerá a la iglesia toledana desde 1148, en plena llegada de los templarios a la fortaleza de Montalbán. Quizás sea el pasadizo entre el castillo y Melque de época visigoda, siguiendo los antiguos restos de un alcázar almohade en el interior del Castillo de Montalbán siendo reconstruido por el noble visigodo, unido a los dos aljibes o cisternas subterráneas, citadas anteriormente. Aún así, cabe destacar que el monarca Alfonso VII para la defensa de las tierras fronterizas con los musulmanes, fue quien concedió a la Orden del Temple entre 1144 y 1147 la posesión de un antiguo monasterio visigodo denominado por aquellos tiempos Santa María de Montalbán – ahora Santa María de Melque – , hasta su jurisdicción un año posterior, en 1148 en la Archidiócesis de Toledo; un tercer indicio del pasadizo con ubicación templaria, en el que según cuenta esta otra leyenda del túnel para cobijar uno de los tesoros templarios más codiciados de la humanidad. ¿Santo Grial? ¿Arca de la Alianza? será la historia y la investigación en el paso del tiempo quien nos desvele tan imperioso tesoro.

Tras la extinción de la Orden del Temple en 1308, las tierras y la fortaleza pasan a manos de Pedro I “El Cruel”, tras donación por Alfonso Fernández Coronel. Casi 50 años después, el Rey Castellano Pedro I “El Cruel”, establece en tierras cercanas a Montalbán el Señorío de Valdepusa en privilegio de don Diego Gómez de Toledo, en la localidad de San Martín de Pusa. Es ya en el 1420 posterior al “Atraco de Tordesillas”, el monarca Juan II es hecho prisionero en las celdas del Castillo de Montalbán por su propio primo el Infante Enrique de Aragón y el condestable de Castilla don Álvaro de Luna, tras dejar atrás el Castillo de Villalba, hoy en tierras de la localidad de Cebolla. Fue Álvaro de Luna quien medió para su socorro; el Rey Juan II logró refugiarse en la fortaleza, y tras el asedio en el que los vecinos de La Puebla de Montalbán prestaron ayuda al joven Rey, el castillo pasa a manos de Leonor de Castilla – de la Casa de Borgoña, reina consorte de Inglaterra y Señora de Irlanda –  esposa de Eduardo I de Inglaterra. Una de las hijas de Leonor, recibe en herencia el castillo, pero en contra de su voluntad, el rey Juan II hace entrega de las llaves y por tanto jurisdicción señorial del castillo de Montalbán a Álvaro de Luna como agradecimiento a su ayuda con las gentes de La Puebla.

Posterior a la justicia de Álvaro de Luna de forma cautelosa y muy privada en el año 1453, la fortaleza pasa a manos de su viuda Juana de Pimentel en usufructo, siendo su gestión por parte de su hijo Juan de Luna. El Rey de Aragón ordenó su encarcelamiento, y Juana de Pimentel se refugió dentro del castillo. Tras el asedio por las tropas reales, el Rey de Aragón hizo entrega de la fortaleza a Juan Pacheco, gran instigador de la corona en los sucesos acaecidos para vanagloriarse y obtener nuevas propiedades. Después, el carácter hereditario del castillo pasó a la familia Téllez – Girón y Pacheco, de estos a los Duques de Frías y de Uceda. En la actualidad, el castillo y sus tierras agrícolas forman parte del patrimonio de la Casa de los Duques de Osuna, siendo el actual titular del ducado doña Ángela María Solís – Beamont y Téllez – Girón.

Non nobis Domine non nobis, sed nomine tuo da Gloriam